Los riesgos por el hábito de morderse las uñas, conocido como onicofagia, pueden ser de tipo físico y emocional. Es especialmente frecuente en niños y puede perpetuarse durante toda la vida si no la tratamos correctamente. Frecuentemente se cree que comerse las uñas es una manía, tic o acto reflejo, cuando en realidad es un trastorno asociado mucho a la ansiedad. Generalmente tiene que ver con situaciones de estrés,  miedo, cambios drásticos de vida como divorcios, muertes, exámenes, personas que padecen de frustración, rabia, baja autoestima, timidez, perfeccionismo, etc.

Existen estadísticas oficiales que estiman que el 30% de los niños entre los 4 a los 10 años adquieren el hábito de morderse las uñas. En la adolescencia aumenta a un 50% y disminuye después de los 18 años. Sin embargo, no desaparece en la vida adulta y puede alcanzar un 15% de la población mayor de 18 años.

Se trata de una conducta compulsiva que cuesta controlar, por lo que generalmente es necesario buscar ayuda.

Más allá de la estética que representa el deterioro de las manos y mostrarlas públicamente, lesiones en la cutícula, uñas deformadas, dedos achatados, inflamación y dolor de los dedos por la continua mordedura, conlleva algunos otros riesgos físicos como:

  1. Daños a  nivel de los dientes: erosión del esmalte, cambios de posición de los dientes con la consecuente alteración de la mordida. Riesgos de bruxismo.
  2. Alteraciones en la articulación temporomandibular: dolor en cara y cuello, presencia de ruidos articulares.
  3. Problemas en las encías: inflamación e infecciones
  4. Verrugas causadas por el virus del papiloma humano ya que se facilita la contaminación y propagación
  5. Infecciones intestinales, parásitos, bacterias, salmonelosis, eschericha coli.

Respecto al tratamiento, existen varios métodos para mejorar, van desde el autocontrol, mantenerse ocupado, hacer deporte, manualidades, pintura, música, comer regaliz, chicle, uñas postizas, pintarse las uñas y por supuesto buscar apoyo profesional no solo de la parte física sino también de la emocional.