Después de la pandemia por el covid-19, se multiplicaron por cuatro el problema del bruxismo en España, pasando de un 6% a un 23% en la actualidad. De la misma manera que ha aumentado el problema de caries, sensibilidad dental, encías que sangran y fracturas dentales.
Se trata de un incremento que se ha producido especialmente en adultos jóvenes y en niños. En adultos jóvenes, se ha relacionado con las expectativas laborales frustradas de esta población, al igual que sus hábitos relacionados con el ocio y la vida social.
El estrés, la ansiedad y la depresión se consideran factores desencadenantes del apretamiento de los dientes o Bruxismo. Dentro de las principales características de esta alteración tenemos el desgaste dental, que puede ir acompañado de dolor de cabeza, cuello, oído, problemas de la articulación temporomandibular, fracturas dentales o incluso pérdida del diente.
El estrés crónico es nocivo ya que, si se mantiene a lo largo del tiempo, estimula en el hipotálamo una serie de hormonas desencadenando liberación de glucocorticoides como el cortisol. Varios estudios han reportado la presencia de esta sustancia y su relación a una baja de defensas en el organismo, convirtiéndola en un factor de riesgo para el desarrollo de la enfermedad periodontal.
Los problemas relacionados con el sueño, tales como la apnea del sueño y los ronquidos pueden tener una incidencia directa sobre el apretamiento involuntario de los dientes. Se han reportado muchos casos de fracturas dentales a causa del estrés físico que genera el bruxismo.
¿Cómo podemos manejar el estrés?
Para ayudarnos a controlar el estrés es recomendable la actividad física como el deporte, actividades al aire libre, actividades de ocio, dieta saludable y tiempo de sueño adecuado (6-8 horas).
¿Cuál es el tratamiento dental más adecuado para proteger los dientes?
Las férulas oclusales y/o miorrelajantes ayudan a proteger los dientes del desgaste y fractura por bruxismo. Su uso es nocturno generalmente y debe ir acompañado de controles periódicos.
